sábado, 16 de junio de 2018

La vejez en clave táctica

https://www.elpais.com.uy/que-pasa/vejez-clave-tactica-adultos-mayores.html


Una investigación que da para reflexionar
Es un artículo largo pero aporta información sobre un problema que cada vez será más relevante para las futuras políticas relacionadas con la vejez.

"A medida que envejezcas, serás la víctima o el beneficiario de tu propio estereotipo".

Una investigación de la organización Orb Media, en colaboración con El País, concluye que los mayores que viven en países donde se los respeta poco están más expuestos a problemas físicos y pobreza. Los prejuicios en torno a la vejez inciden y mucho. En este tema, Uruguay aparece a mitad de tabla.

Un creciente número de investigaciones y datos de todo el mundo recopilados y analizados por Orb Media demuestran que existe una fuerte conexión entre cómo visualizamos la vejez y cuán bien vivimos. Es probable que quienes tengan una opinión positiva de la vejez vivan más tiempo y con una mejor salud física y mental que quienes ven la vejez con lente negativo. Los adultos mayores que viven en países con bajos niveles de respeto hacia las personas de la tercera edad están en riesgo de sufrir complicaciones físicas y mentales y niveles más elevados de pobreza.

Resulta cada vez más importante envejecer de manera saludable: los países fuera de África están envejeciendo a tasas más aceleradas. Si continúan estas tendencias demográficas, una de cada cinco personas en el mundo tendrá más de 65 años llegado el 2050, y cerca de 500 millones de personas tendrán más de 80 años. Los jóvenes, una población cada vez más pequeña, tendrán que cuidar de las poblaciones de adultos mayores, y atender la salud de la población mayor es costoso.

No deja de asombrar que abunden las opiniones negativas en torno a la vejez en un mundo repleto de adultos mayores. Una encuesta de la Organización Mundial de la Salud encontró que el 60% de las personas en 57 países tiene una opinión negativa de la vejez. A los ancianos se los percibe a menudo como personas menos competentes y menos capaces que los jóvenes. Se los considera una carga para la sociedad y para sus familias, en lugar de valorarlos por poseer conocimiento útil, sabiduría y experiencia.

Orb Media recopiló datos de 150.000 personas en 101 países para aprender de sus niveles de respeto hacia las personas mayores. Pakistán estuvo entre los países con mayor puntuación.
Según Faiza Mushtaq, profesora adjunta de Sociología en el Instituto de Administración de Empresas en Karachi (Pakistán), el respeto hacia las personas mayores es una tradición arraigada en ese país. Sin embargo, como lo señala también la profesora Mushtaq, las estructuras familiares tradicionales se alteran a medida que más personas se trasladan a las ciudades, lo que hace más difícil cuidar de los mayores; sin un sistema de seguridad social estatal, muchos adultos mayores caen en la pobreza extrema.

Japón, el país que tiene la expectativa de vida más elevada y la tasa de natalidad más baja del mundo, lleva la delantera en este cambio demográfico global. Orb encontró en ese país bajos niveles de respeto hacia las personas mayores. Kozo Ishitobi, médico de 82 años que vive en un geriátrico, indica que a los ancianos se los ha visto tradicionalmente como una carga. "Los japoneses están comenzando a darse cuenta de que las personas mayores necesitan ayuda", declara. "Todos pasamos por eso, así que deberíamos ayudarnos unos a otros".

Resulta que nuestra actitud hacia a la vejez tiene amplias repercusiones. A Becca Levy, profesora de epidemiología en la Facultad de Salud Pública de Yale en Estados Unidos, le ha cautivado durante décadas entender los estereotipos en torno a la edad. Comenzó su trabajo en los 90 con una corazonada: si las personas mayores fuesen respetadas en la sociedad, quizás eso podría mejorar su autoestima. "Esto puede influenciar la fisiología de las personas mayores, lo que puede influenciar a su vez su salud", dice Levy.

En el transcurso de los últimos 25 años, Levy y los investigadores que la siguieron han encontrado eso justamente: quienes tienen opiniones positivas frente a la vejez viven mejor y más tiempo. Son menos propensos a deprimirse o sentir ansiedad, tienen un mayor bienestar y se recuperan de manera más rápida de enfermedades discapacitantes. También, son menos propensos a desarrollar demencia y los marcadores de la enfermedad de Alzheimer.
En un estudio, Levy encontró que los estadounidenses con opiniones positivas de la vejez que fueron monitoreados durante varios decenios vivieron 7,5 años más que aquellos con opiniones negativas. 

Estudios en Alemania y Australia arrojaron resultados similares.

En sus investigaciones y análisis, Orb ha encontrado estos mismos efectos en otras culturas. Las personas mayores en países donde se respeta mucho a la población mayor reportan un mayor bienestar físico y mental, según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, las Naciones Unidas y otros. Esos países también tienen tasas de pobreza más bajas entre los adultos mayores de 50 en comparación con la población joven.

Parece demasiado sencillo, ¿cómo el tener una mejor actitud hacia la vejez puede ayudar a que alguien viva más tiempo? Levy encontró que las personas con estereotipos negativos frente a la edad tienen mayores niveles de estrés, y se ha vinculado al estrés toda una serie de problemas de salud. 

Quienes esperan tener una mejor vida en la vejez también son más propensos a hacer ejercicios, comer bien e ir al médico", añade Levy.

Estereotipos poderosos.
"Deberíamos agradecer el hecho de que estemos preocupados por envejecer", comenta Marília Viana Berzins, quien ha trabajado con personas mayores en Brasil durante 20 años y es fundadora del grupo activista Observatorio de la Longevidad Humana y la Vejez. "La edad avanzada es, en realidad, un gran logro", enfatiza.
Sin embargo, Berzins declara que, en Brasil, la vejez ahora se asocia con incapacidad. "Cuando cambiemos esta mentalidad y veamos la vejez como una etapa más de la vida, podremos progresar", indica ella, "y a las personas mayores se las tratará con más respeto".

Cambiar los estereotipos no es cosa fácil. Corinna Loeckenhoff, profesora adjunta de Gerontología en la Facultad de Medicina de Weill Cornell, Nueva York, quien ha estudiado los estereotipos que tienen diferentes culturas frente a la edad, afirma que las personas desarrollan en la infancia sus ideas sobre la vejez. Estos estereotipos, sin embargo, también cambian dependiendo de las experiencias que vive cada uno. Desafortunadamente, las creencias negativas se basan a menudo en impresiones inexactas.
Loeckenhoff aclara que la salud de las personas suele permanecer estable a medida que envejecen y hasta cinco años antes de su muerte. Solo entonces es que la mayoría de las personas sufren el deterioro físico y mental que más asociamos con la edad avanzada. "La gente sigue confundiendo el envejecimiento con la muerte", agrega.
Finalmente, asegura que todos ganamos si se cambian para bien las ideas en torno a la vejez. "Lo más importante que debemos entender acerca de los estereotipos en torno a la vejez es que, al final, esos estereotipos serán el único rasero por el cual nos mediremos", indica.

Uruguay, de media tabla para abajo
En un ranking global elaborado por la organización periodística Orb Media en base a datos de muchas fuentes estadísticas, y que intenta medir el respeto hacia los ancianos en casi 60 países, Uruguay se encuentra de media tabla para abajo. El líder es Hungría, con un puntaje de 4,80, y el peor posicionado es Ucrania, con 2,84. Uruguay obtuvo 3,63.

Una estrategia: visitas de niños en geriátricos
Algunos investigadores aseguran que el aumento de los contactos significativos entre jóvenes y ancianos puede desarticular los estereotipos negativos. En los últimos cinco años, la Casa de las Orquídeas, un hogar geriátrico en TK (Francia), ha intentado hacer justamente eso. Cada semana, traen de visitantes para sus residentes a los niños de una guardería infantil vecina. 

La directora del hogar geriátrico, Dorothee Poignant, indica que la experiencia normaliza la vejez para los niños. "Crea un espíritu de familia con alegría y risas de niños y ancianos", añade.

En nuestro país, por año, se reciben unas 500 denuncias de maltrato contra adultos mayores según publicó ECOS. La mayoría están vinculadas al entorno familiar, vecinal o social. Adriana Rovira, del Instituto Nacional de las Personas Mayores,  dijo a ese portal de noticias, que de los 1200 centros para adultos mayores que hay en el país, solo 18 cuentan con las habilitaciones correspondientes y hay 140 en trámite para obtener la habilitación. Los otros 900 o 1000 están bajo seguimiento.

lunes, 15 de febrero de 2016

Cómo y por qué aprovechar el tiempo del ocio en la tercera edad –


Días pasados, en consulta con un colega que practica el método HANSI, éste hacía especial hincapié en la importancia de identificar aquellas cosas que nos generan placer, porque ese estado de ánimo favorece la secreción de endorfinas, hormonas muy beneficiosas para la salud humana.

Esa pregunta me ha disparado el interés por el tema y me propongo aportar algunas publicaciones existentes en otras partes del mundo, para que entre todos lo analicemos. 

Del grupo Sanyres

Cuántas veces nos lamentamos de que necesitamos más tiempo libre para hacer ‘lo que realmente nos apetece hacer’. Fuera obligaciones, fuera actividades que no nos resultan atractivas o que no nos aportan beneficios. La jubilación y la ausencia de compromisos familiares que conlleva la tercera edad crean la situación perfecta para practicar actividades de ocio. Pero, ¿sabemos aprovechar el tiempo?  

La terapeuta ocupacional de Sanyres Puerto Banús, Mercedes Méndez, nos explica en este artículo cómo disfrutar al máximo de cada minuto al llegar a cierta edad. - See more at: 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL OCIO EN LA TERCERA EDAD?

En todas las etapas de la vida (niñez, juventud y época adulta), las actividades de ocio ocupan una parte de nuestra rutina diaria. Pequeñas distracciones como leer, pasear, practicar algún deporte o dedicarse a ciertos pasatiempos ayudan a canalizar el estrés diario y liberar endorfinas, las comúnmente llamadas “hormonas del placer”.

Por eso es importante llenar el tiempo libre de actividades que nos aporten un crecimiento intelectual, creativo y personal, y no sólo desconectarnos del trabajo y las obligaciones, sino que tenemos que aprender a descansar y relajarnos.

Si lo pensamos bien, el tiempo libre es el rato que queda después del trabajo, después de cumplir con las necesidades y obligaciones, un tiempo dedicado al desarrollo físico e intelectual a través de las actividades que más aportan a cada uno.

Así que la tercera edad parece el mejor momento de la vida para desarrollar todas esas actividades en las que no hemos tenido tiempo de volcarnos los años anteriores, cuando el trabajo o las obligaciones familiares nos tenían atareados. Y sobre todo ahora que las personas mayores cuentan con mejores condiciones físicas e intelectuales que hace varias décadas: las opciones que se abren ante nosotros para disfrutar al máximo de la vida y fortalecer nuestra autonomía han aumentado mucho.
  
Aprender a valorar todo ese tiempo que nos queda para nosotros una vez los hijos se han emancipado y ha llegado la jubilación suele ser a veces un proceso difícil de disfrutar.

APROVECHAR EL TIEMPO LIBRE PARA APRENDER

Culturalmente, la sociedad nos ha mostrado que cuando nuestro estado físico ya “no es el que era” al cumplir cierta edad, y por eso hay quienes tienden a abandonar la gran mayoría de las actividades que practicaban y se limitan a ver pasar el tiempo. Nada más equivocado.

Las actividades de ocio deben seguir durante toda nuestra vida, pero hay que saber adaptarlas a cada momento y a cada etapa. El niño no puede realizar las mismas actividades de ocio que la persona mayor, pues sus necesidades y aptitudes son diferentes, y las actividades por lo tanto también han de serlo.

Debemos invertir el tiempo libre en actividades nuevas, realizar aquellas que nunca hemos podido hacer por falta de tiempo, o adaptar las que ya realizábamos para poder seguir haciéndolas. Es el ejemplo de actividades relacionadas con la tecnología o aspectos manuales: si anteriormente no hemos tenido tiempo de experimentar nuestro lado más creativo a través de la pintura o de conocer las utilidades de internet, la tercera edad es un momento idóneo para enfrentarme a nuevos retos y absorber conocimientos.


jueves, 14 de enero de 2016

Alimentación saludable.para la 3ª edad


Una Chef de Gato Dumas ha incursionado en la preparación de granolas artesanales de excelente calidad.

En la alimentación de quienes integramos la 3ª edad las granolas son un aporte muy interesante y saludable.

Carolina Stefanoli, la responsable de este emprendimiento, se ha comprometido a producir granolas para quienes integramos este grupo etario.

Los invito a informarse y a degustarlas. Vale la pena.

El enlace es: Thani Uruguay


lunes, 4 de enero de 2016

El Decálogo de la Vejez


Del mismo autor que la publicación anterior. Gerardo Velásquez Psicólogo, Venezuela
gvelasquezd@gmail.com

En algunas oportunidades cuando he estado estudiando o investigando aspectos sobre la vejez he leído, el llamado decálogo de la Vejez, de autor anónimo, que en esta oportunidad lo he extraído de un artículo publicado en la Web por un grupo argentino que se autodenominan Mayores en Movimiento, y que lo presentan como los 10 mandamientos para una vejez feliz, que a continuación presento:

1.-Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida.
2.-No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.
3.-Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra la inercia ¡diligencia!
4.-Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.
5.-No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de autollamarte viejo y considerarte enfermo.
6.-Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
7.-Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.

8.-Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.
9.-Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. En las del hogar, intégrate a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida.
10.-No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas.

En definitiva la idea es llegar sano y feliz a esta etapa de la vida. No es sentarse a esperar que la muerte llegue, se trata de vivir plenamente hasta que el Señor lo tenga decidido. Seguir compartiendo, hablando, riendo. Entender que no importa la edad que se tenga, el equilibrio mental y psicológico, es el mejor y más calificado síntoma de salud.

viernes, 1 de enero de 2016

Alcanzar la vejez con felicidad


Artículo extraído del blog de Gerardo Velásquez, Psicólogo venezolano

Dadas las características de la vida actual, los avances médicos y tecnológicos, los seres humanos tenemos cada vez una mayor probabilidad de alcanzar más años de vida. Sin embargo, sabemos que no basta llegar, sino llegar lo más sano física, mental y espiritualmente dentro de las limitaciones propias de la vejez. Envejecer No es una elección, es una ley de la vida. Ahora, envejecer saludablemente si viene a ser una elección personal.

Si bien es cierto que el proceso mismo del envejecimiento va acompañado de una degeneración de muchas de las facultades físicas y mentales en la persona, eso no significa que la vejez sea sinónimo de enfermedad, en otras palabras envejecer no es enfermar y el deterioro de las facultades físicas tampoco implica un déficit en las capacidades cognoscitivas y psicológicas de las personas. De allí que de lo que se trata es que hagamos las cosas que tenemos que hacer para llegar a esa etapa final de nuestras vidas en las mejores condiciones posibles.

Los aspectos Psicológicos y Emocionales
Como iniciamos en esta reflexión, existen numerosas alternativas que van a ayudarnos en lo referente a la salud física, pero es la actitud ante la vida lo que desde mi parecer va a ser preponderante para tener una vejez sana en todos los aspectos. Y no se trata de lo que debemos hacer una vez que estemos en la llamada tercera edad, lo cual es obviamente muy importante, sino de lo que hemos de cultivar en el camino de la vida.
Es ese aspecto que le va a decir a la persona que vale la pena seguir viviendo, es tener, adicional a la salud física una adecuada salud mental y emocional.
Pudiéramos ver el proceso en tres grandes etapas, una primera donde se tiene poca conciencia de que algún día llegaremos a viejos, que abarca la juventud y la edad plena de desarrollo de realizaciones personales y familiares, que pudiera llegar hasta una edad cercana a los 50 años, luego una etapa donde comienzan a ocurrir cambios significativos en relación a diferentes facetas de la vida como son la separación de las actividades laborales, la separación de los hijos, la aparición de la menopausia o la andropausia y una tercera etapa donde van a prevalecer las deficiencias físicas en la vejez propiamente dicha.
Las actitudes que desarrollemos en cada una de esas etapas van a ser relevantes para llegar y vivir la vejez de manera positiva, con la mayor autonomía personal y funcional posible.

Pendientes del camino
La primera de las etapas citadas va a estar regida por las relaciones tanto familiares, como laborales y sociales. De estas relaciones, las familiares y las sociales es donde ha de hacerse más énfasis. Los familiares y los amigos van a estar cerca, siempre y cuando, seamos capaces de cultivar buenas relaciones, de dar amor, de estar “presentes”.
Por distintas razones, algunas personas han descuidado sus relaciones familiares y de amistades y sin darse cuenta se van aislando, muchas veces porque se dejan absorber por el trabajo, porque no saben cómo enfrentar sus procesos emocionales ante las diferencias naturales con los otros, por rebeldías, al extremo que en muchos casos hasta se separan y pierden contacto con sus propios familiares. En otros casos, muy frecuentemente se aferran al trabajo o a los hijos, sin darse cuenta que tarde o temprano va a llegar el momento que los hijos han de dejar el hogar y que forzosamente también han de separarse de sus compañeros de trabajo.
Las consecuencias de estos aspectos se van a ver y sentir en eso que he llamado la segunda etapa. Si hemos descuidado nuestros nexos familiares y/o sociales es probable que el impacto emocional y la manera en que vamos a enfrentar esas pérdidas que son propias de los procesos humanos, sea más traumático que para una persona que haya sabido llevar de una manera sana sus relaciones, que se haya preparado psicológicamente para el momento que los hijos tomen su camino, que tenga fortalecida su relación de pareja si la tiene, que haya diversificado sus actividades y cultivado nuevas relaciones.

Las pérdidas no son sólo de las facultades físicas
Por supuesto que tenemos claro que la vejez va acompañada de una merma en nuestras condiciones físicas, sin embargo, así como en la etapa previa a la vejez nos toca enfrentar la pérdida del trabajo y como hemos dicho la no menos traumática separación de los hijos, en la vejez hemos de enfrentar otras pérdidas, como son la muerte de familiares muy queridos, de amigos muy allegados o de la pareja, lo que representa uno de los duelos más difíciles de enfrentar. Estas situaciones van a ser abordadas de una mejor manera si la persona ha podido desarrollar un entorno que le sirva de apoyo y que le siga dando el sentido de pertenencia, sea éste su grupo familiar, los vecinos, la iglesia o un grupo de personas contemporáneas que se reúnen o conviven en algún centro especializado.

La llamada Edad Psicológica:
Algunas veces escuchamos que no importa estar viejo si nos sentimos jóvenes. Y es que efectivamente, la edad cronológica y la edad biológica no van agarradas de la mano con la edad psicológica, y no se trata de negar que hemos llegado a viejos, sino la manera psicológica como vamos a vivir esa última etapa de la vida. De allí que personas que apenas rondan los 60 años de dad se sientan, perciban y actúen como si fueran unos seres a quienes la vida ya se les fue, mientras que vemos a otros que superan los 80 años de edad y se mantienen haciendo deportes, participando en actividades sociales, sonriendo y agradeciendo a la vida. A esto se le ha denominado la Edad Psicológica, siendo determinante en la adaptación de la persona en su vejez. Esta va a ser producto de sus experiencias, estilo de vida, su flexibilidad ante el entorno con sentido holístico de mente, cuerpo y espíritu.
Una vez alcanzada la vejez hay que seguir intelectualmente activos, seguir con la intención y el entusiasmo de aprender cosas nuevas. Seguir encontrando una razón de vivir, que por supuesto va a ser distinta a las razones que visualizábamos y sentíamos en las etapas previas.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Opciones de alojamiento para personas de la tercera edad

Opciones de alojamiento para personas de la tercera edad

Esta publicación española nos aporta información sobre alternativas de alojamiento en desarrollo en España, que imagino se deberían tener en cuenta en nuestro país.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Un tercio de las residencias o casas de salud deberían cerrarse.


Según Bango, el Director del Sistema Nacional de Cuidados, del MIDES, un tercio de las residencias o casas de salud deberían cerrarse.

Una afirmación de esta magnitud, expresada por un jerarca de esta administración, poco proclive a aceptar la realidad cuando ésta no les favorece, genera una gran preocupación.
Máxime cuando seguramente existe un importante sub registro, fundamentalmente en el interior y en zonas periféricas de la capital, y donde la existencia de ofertas de alojamiento y cuidado surge con cierta frecuencia de personas que necesitan aumentar sus recursos y lo que ofrecen son áreas de sus domicilios que no deberían ser usados para ese fin.

Alguien decía que no toda la responsabilidad está en manos del estado, ya que deberían ser los familiares de esos ancianos los que deberían preocuparse por analizar cuidadosamente esas ofertas pensando si ellos mismos aceptarían vivir en esas condiciones.

También se dice que esta situación de mala calidad de los servicios, no se da exclusivamente en las residencias cuyo costo es bajo. También se pueden comprobar en residencias más costosas, donde el control de la calidad del servicio no es ejercido por quienes deberían hacerlo.

El abandono del anciano por parte de sus familiares es sin lugar a dudas la base sobre la que se desarrollan muchas de estas irregularidades.

Mientras tanto, esta fuerza política tan proclive a los grandes titulares, lanzó la propuesta del Sistema Nacional de Cuidados, entre cuyos objetivos está el cuidado de los ancianos. Por tratarse de lo que se trata es casi imposible que haya oposición a la idea.

Días pasados el Senador Cardoso señalaba que es una propuesta cuyo costo es absolutamente impredecible, por cuanto son casi infinitas las demandas posibles.
Frente a ello se me ocurre que deberían establecerse prioridades y entre ellas deberían solucionarse las deficiencias e irregularidades que hoy existen.

No podemos ampliar las áreas de atención sin antes regularizar, pautar condiciones básicas de los servicios, controlar y evaluar el cumplimiento de las mismas.

Antes de capacitar recursos humanos para cuidar ancianos en sus domicilios deberían capacitarse y controlarse los recursos humanos que trabajen en las residencias, subsidiando si fuera necesario  su costo.

Por último, antes de invertir en atender ancianos y niños en sus domicilios, por personas ajenas a la familia y en condiciones de extrema vulnerabilidad para los beneficiarios, se deberían crear servicios como los CAIF y clubes para la 3ª edad, barriales, aprovechando edificios estatales subutilizados, o estructuras sociales administradas por organizaciones no gubernamentales, como forma de apoyar a quienes necesitan apoyo en la difícil tarea  de cuidarlos.